Polvo de Estrella
¿Quién es el personaje que se aparece en los cuadriláteros con ese nombre?
¿Es luchador o es homosexual? Si es Géminis... ¿puede ser las dos cosas..?
Tan sólo 15 minutos le llevan sufrir la transformación. Peluca de canutillo
(hoy será roja), maquillaje en el rostro, pestañas postizas, carmín en los
labios, un leotardo, medias, zapatillas y una capa que envidiaría cualquier
diva de la pantalla grande. Llaman a la puerta: –toc, toc- “Polvo de
Estrella... primera llamada”.
Felipe Alvarado nació hace 33 años en el paraíso llamado Acapulco, en la
colonia popular Emiliano Zapata. Nació diferente a muchos. ¿Cómo le diré?
mmm. Una niña encerrada en el cuerpo de un varón.
Las luces en la arena ya se han encendido. Los aficionados comienzan a
ocupar sus respectivos asientos. En el cartel está anunciado el trío de los
Exóticos: May Flower, Pimpinela y Polvo de Estrella. Muchos van por el morbo
de ver homosexuales pelear arriba de un cuadrilátero ante luchadores rudos.
Algunos se molestan y los ofenden en serio. Otros se divierten.
Felipe se sentiría diferente en la secundaria. Le gustaban los niños y
platicaba mucho con las niñas. Algunos compañeros –más grandes que él-
comenzaron a darse cuenta y de inmediato iniciaron las burlas, los insultos
y los golpes. Felipe era un gordito inofensivo.
En el vestidor, Polvo de Estrella escucha a su favorito, al Buki Marco
Antonio Solís, quien está atrapado en un compac disc: (“Te extraño más que
nunca y no sé qué haceer/despierto y te recuerdo al amaneceer/me espera otro
día por vivir sin tii..”.)
Pronto se daría cuenta su padre (Joaquín) que Felipe era gay. Molesto, le
prohibió a su hijo juntarse con ciertos amiguitos y lo puso a trabajar en su
taller: pulir autos, lijar carrocerías, pintura, albañilería, etc.
“Segunda llamada..”. Polvo de Estrella se pone un leotardo coqueto de dos
mil pesos, una peluca de mil 500, botas de 700, una bata de mil 500. Su
equipo rebasa los cinco mil pesos y es apenas uno de casi 30 que tiene en su
extenso guardarropa. Se mira frente al espejo y comienza a iluminar su
rostro con un plateado brillante. (“el espejo no mientee/ me veo tan
diferentee/ me haces falta tuú..”).
Felipe ingresó a la lucha –así lo quiso su papá- para “hacerse hombrecito” y
aprender a defenderse de los demás. De niño conocería a ídolos de muchos,
arriba de los cuadriláteros: Los Villanos, Los Brazos, Aníbal, Solitario, El
Santo. Felipe quería ser luchador.
Antes de salir al escenario, a Polvo de Estrella le gusta molestar a los
rivales. Es normal que se arreglen y preparen en los mismos vestidores. Así
que nuestro personaje acostumbra –como él dice- “joderlos” antes de la
lucha, así los pone nerviosos: “psss, psss, oye, veeennn... estás muy
guapo”.
Y Felipe comenzó a luchar vestido de hombre: Siniestro, Perla Negra, Adrián.
Más tarde se transformaría en Faces y la Llorona Loca. Comenzaron los
verdaderos problemas en casa. Su padre no tardaría en echarlo a la calle.
“Polvo de Estrella, esta es la tercera llamada. ¡Comenzamos!”. Y aquel
personaje trasvesti abandona su “camerino”. Antes de cruzar la última puerta
que lo separa de la muchedumbre, se santigua tres veces (aquí hay que
confesarle al lector que entre otros de sus rituales, está el de volver el
estómago antes de cada función). La música de Cher y los reflectores avisan
a los impacientes aficionados que los Exóticos ya se acercan al ring.
Hace 10 años que Felipe Alvarado llegó al Distrito Federal. Y supo lo que
fue vivir en la Central Camionera, en las arenas, ser un niño de la calle,
ganarse unos pesos a como diera lugar. Llorar por su madre, sus hermanos.
Sentirse rechazado por su padre al que le dejó de hablar por nueve años.
En la arena comienzan los silbidos -¡fiuuu-fiuu!-, los Exóticos empiezan a
lanzar besitos a los burlones espectadores, a contonearse con sabrosura.
“Hey, mira cómo mueven las caderas..”. (“La gente pasa y pasa siempre tan
iguaal/ el ritmo de la vida me parece maal/era tan diferente cuando estabas tuú/
sí que era diferente cuando estabas tuú..”).
Felipe recibió ayuda de amigos igual que él. Y aprendió diseño, puso una
estética después (Michelle). Aunque siempre vistiendo como hombre, Felipe
aprendería de un amigo la siguiente frase: “tú sé lo que quieras ser y no le
tengas vergüenza a nada”.
Polvo de Estrella inquieta a sus rivales. Muchos no quieren luchar con
exóticos o , por el contrario, tratan de lastimarlos en serio. Entonces él
los abraza, acaricia, besa, coquetea y se contonea a su alrededor. ¿Qué ha
sido lo más atrevido que ha hecho?: “me gusta corretear a los aficionados
que se meten conmigo, así que un día alcancé a uno, lo besé y hasta lo
encueré. Arriba del cuadrilátero, mmm, pues a un luchador que me miró feo
(ja-ja-ja) lo besé y le metí la mano adentro del calzoncillo (ja-ja-ja), y
pues que le agarro el pájaro..”.
Felipe tiene una hija. Sí, se llama Patricia Alejandra y tiene 17 años.
Antes de que el lector piense cochinadas, hay que decirle que es hija de su
hermana. Felipe cuidó de la niña desde chiquita y con el paso de los años se
ha convertido en mamá y papá de Ale. Ella sabe todo, respeta y quiere
demasiado a su papá.
Las parejas profesionales de Polvo siempre han sido May Flower y Pimpinela.
Ellos también son gays, pero contrario a Polvo, se pintan el rostro debajo
de los encordados.
Felipe también ha tenido parejas. Cuatro para ser exactos. Parejas estables
y duraderas. ¿Sus nombres?, nono, “todos son casados y tienen hijos y
esposa”. (“No hay nada más difícil que vivir sin tii/ sufriendo en la espera
de verte llegaar/ el frío de mi cuerpo pregunta por tii/ y no sé dónde
estaás/ si no te hubieras ido sería tan feliiz..”).
Polvo ha traspasado fronteras. Su contoneo, el sabor de su meneo ha llegado
hasta Japón, Estados Unidos, Panamá (allá lo adoran), Costa Rica, Belice,
Chile, Colombia y Guatemala.
Felipe Vive con su hija Ale. Viven bien gracias a sus diseños, su estética y
el trabajo de Polvo de Estrella en los cuadriláteros. Tiene una pareja, un
hombre con el que ya ha durado cuatro años. Su padre Joaquín murió hace años
(no le importa cuántos) y Felipe visita a su familia en Acapulco cada vez
que puede. De hecho, tres de sus hermanos han probado las luchas, dos
ejercen como Los Costeños. Otro es un exótico llamado José Ramona (aunque no
todos los exóticos son gays).
Polvo ha perdido dos veces la cabellera. “Una con Karlof Lagarde Jr. Y otra
con los Barrio Boys en una jaula. No sé ni con quien perdí (ja-ja-ja)”.
Tiene además recuerditos de otras luchas como una clavícula safada, así como
codos, rodillas y talones desechos.
¡Ah!, olvidaba decirles que Felipe y Polvo de Estrella viven en el mismo
cuerpo de 1.77 metros de estatura y 90 kilos de peso. Felipe lo utiliza por
las mañanas y tardes, mientras que Polvo lo sacude por las noches.
Cuando la función está por concluir, los aficionados silban, aplauden y
demuestran ruidosamente su placer por ver a los exóticos arriba y abajo del
ring. Y, como a las divas del cine, a Polvo de Estrella le fascina ver cómo
se le entrega el público. Se vuelve a persignar y desaparece del escenario.
Es Felipe quien sale del vestidor. Como diría él, “todo madreado, ya sin
nadie que me espere afuera y rumbo a cualquier hotel, pues normalmente
luchas fuera del país o del DF”.
Es cuando le llega siempre el dolor de la soledad. Ya se han ido los
aficionados. Ya no hay aplausos. Ni siquiera un taxi o un amigo que lo
espere. “Es una soledad insoportable”.
“No hay nada más difícil que vivir sin tii/ sufriendo en la espera de verte
llegaar/ el frío de mi cuerpo pregunta por tii/ y no sé dónde estaás/ si no te
hubieras ido sería tan feliiz..”
Autor: JC Vargas
Periodista de los de adeveras ha sido editor de deportes
del Nacional, El Independiente y La opinión de los Ángeles.
Gran admirador del Santo, el señor ha sido uno de los pocos afortunados
en usar, (aunque sea por unos segundos) una de las máscaras usadas
por el legendario enmascarado de plata.
Un saludo.




