
Felicidad, esta palabrita tan usada en todos los tiempos nos remite a un momento que se alarga y se extiende por siempre, un lugar en nuestro mundo en donde sentimos que tocamos el cielo con las manos, una especie de elixir mágico que nos hace creer que todo es posible.
Felicidad, ¡sólo quiero ser feliz! Gritan algunos ante sus responsabilidades y problemas, ¿porqué no soy feliz? dicen algunos cuando la fortuna les ha dado la espalda, ¿pero…en verdad se puede ser feliz? ¿Cómo se encuentra la felicidad? ¿Dónde? ¿cómo? ¿en qué consiste? Estas preguntas, pueden filosofarse pero no responderse y eso es precisamente lo que hace la cinta “En busca de la felicidad”, en ella se narran las desventuras de Chris Gardner, un hombre que ha invertido sus ahorros en máquinas de uso médico que son muy difíciles de vender, debido a esto, su situación económica se va deteriorando hasta extremos verdaderamente dramáticos, sin embargo, recibe una oportunidad al lograr un lugar en un curso para aplicantes de una importante empresa de corredores de bolsa. Ahora y con la responsabilidad de cuidar a su pequeño niño de seis años, Chris debe vender sus maquinas a como de lugar, pagar renta, transporte, alimento, además claro de la escuela de su niño y desde luego debe hacerse de un lugar en la empresa.
¿Donde estás felicidad?
Y a todo esto, ¿qué tiene que ver la felicidad? La felicidad para muchos es tener un lugar donde dormir cada noche, lograr obtener dinero para que no te saquen de tu casa, poder jugar con tus muñecos favoritos y ciertamente para muchos es lograr detener ese destino que presagiaba lo peor.
La felicidad, esa pequeña, diminuta y misteriosa parte de nuestra vida simplemente aparece por instantes, para salpicar con su magia esos momentos, para hacer brotar nuestras esperanzas, ilusiones y sueños.
El mensaje final que nos deja la película, es que la felicidad no es un hecho que le aparece a personas en determinadas situaciones, sino a personas con determinadas aptitudes, un sentido que se resume en una de las frases de la película: “Señor no apartes la montaña de mi camino, dame la fuerza para rodearla”
Will Smith, en plan grande con una conmovedora actuación que se agradece y que a más de uno le arrancará una que otra lagrimita.






















