Todos aquellos que leyeron el perfume de Patrick Suskind y les gustó, pueden sentirse aliviados, la cinta rescata el mismo espíritu de los textos. La historia de Jean-Baptiste Grenouille está intacta, salvo, claro, algunas obvias omisiones por la cuestión del tiempo.
La historia nos narra la obsesión de un ser, dotado del olfato más fino e increible de la historia, por preservar los olores, pero no todo tipo de olores sino el delicioso aroma que emanan las doncellas bellas. Así, Grenouille iniciará una carrera como perfumista en busca de averiguar el metodo que le permita crear una escencia tan maravillosa que nadie pueda resistirsele.
Obviamente nada podrá detenerlo para lograrlo y hará lo que sea para terminar su tarea.

Pero bien, la película es adaptada con habilidad a la Francia del siglo XVIII, en el libro se mencionan múltiples olores y aquí se insinúan con escenas muy gráficas que causan repulsión o maravilla. Esto es un buen trabajo del director Tom Tywaker, (Corre Lola, Corre y La Princesa y el Caballero)
Algo objetable es que la cinta fue suavizada para poder llegar a mayor público, sobre todo la escena final que en sí, debería de ser brutal, no es sino insinuada quitándole mucho de su fuerza.
La actuación de Ben Wishaw como Grenouille es respetable, sin ser extraordinaria. Por su parte Dustin Huffman a su nivel acostumbrado, pero la que roba cámara por su belleza es Rachel Hurd-Wood,(Laura Richis) quien WOW.