Cierro los ojos y lanzo una botella al mar de los deseos, sueño, recuerdo, pienso.
Añoro tantas cosas, un talento sobrenatural, una espada de plata que corte mis miedos, un arco que acierte a las conclusiones de mi razón, un paño de lagrimas que siempre este seco, una banda en la cabeza que me haga dueño de mis sueños, la clarividencia para adivinar el número de los pronósticos, un mapa que me lleve a la ciudad de los genios, una lupa que me haga ver lo maravilloso, unas gafas de luna que enciendan las estrellas, que no llore el cielo, que silbe el viento, que el mar me engulla y me regrese inmortal, soy desafio, soy tiempo, quiero unas pastillas que curen el olvido, unos esquies que me hagan correr raudos sobre las avalanchas del tiempo.
Hay escenas en mi vida que correran en cámara lenta mientras mi alma las contempla en un cine antiguo, de esos que ya no existen.
Mientras tanto, el ave de la esperanza canta, y sus palabras, indescifrables y brillantes encienden mi corazón como una flama.

E.A