A SCANNER DARKLY
“What does a scanner see? Into the head? Down into the heart? Does it see into me? Into us? Clearly or darkly? I hope it sees clearly because I can't any longer see into myself. I see only murk. I hope for everyone's sake the scanners do better, because if the scanner sees only darkly the way I do, then I'm cursed and cursed again.”
Todos aquellos que han tenido la fortuna de leer a Phillip K. Dick están de acuerdo en una cosa: su capacidad para trasladarnos a los más obscuros miedos y deseos no tiene rivalidad en la ciencia ficción.
De igual forma, los fanáticos estarán de acuerdo en que sus protagonistas siempre se ven metidos en situaciones que cuestionan su ética y moralidad.
Por otro lado, el control de un gobierno totalitario, una organización o un agente misterioso siempre llevan a los personajes a someterse a exámenes humillantes o a complicados procesos psicológicos. Este es el universo Phillipkadiano.
Scanner Darkly (Una Mirada a la Oscuridad) cumple cabalmente con estas funciones Phillipkadianas, pero aparte la cinta cobra un gran valor al emplearse la técnica de la rotoscopía, un complicado proceso cinematográfico (si, wey, si es complicado, sino pregúntale a los animadores que la hicieron) que podríamos decir “caricaturiza” el filme. Entre los actores encontramos a Keanu Reeves, Winona Ryder, Robert Downey Jr. Y Woody Harrelson, quienes a pesar de la animación hacen un trabajo bastante respetable, sobre todo Robert quien termina por robarse la película.
La trama nos cuenta como un investigador de narcóticos del futuro se vuelve adicto de la droga conocida como D. Sus tareas encubiertas se ven amenazadas cuando su jefe le pide que vigile a un peligroso delincuente, el problema es que ese “peligroso delincuente” es él mismo.
Scanner Darkly posee un ritmo lento que puede desesperar a algunas personas, acostumbradas a la velocidad de las cintas de Hollywood.
No obstante la excelente animación, está pasa a un nivel secundario conforme nos vamos clavando en la cinta.
Al final, la cinta nos muestra una particularidad que es la firma de las obras de Phillip K. Dick: la esperanza siempre representa un alto sacrificio, no brilla por sí sola, la esperanza es una diosa sangrienta. Una diosa que reina en lo más profundo de las tinieblas, en la oscuridad del corazón del hombre.




